Este procedimiento, elaborado por un equipo multidisciplinar de profesionales de Neonatología, Obstetricia y Enfermería, estandariza la recogida precoz del calostro materno, su conservación y su administración por vía orofaríngea, con el objetivo de ofrecer a los recién nacidos más vulnerables los beneficios inmunológicos de la primera leche materna desde sus primeras horas de vida.
El calostro es la primera secreción láctea que produce la madre y contiene una elevada concentración de inmunoglobulinas, factores de crecimiento y sustancias con propiedades antiinflamatorias y antimicrobianas. En los recién nacidos prematuros, cuyo sistema inmunológico es todavía inmaduro, su administración precoz contribuye a favorecer la maduración intestinal, mejorar la respuesta inmunológica, reducir el riesgo de infecciones y facilitar la transición hacia la alimentación enteral.
El protocolo está dirigido principalmente a recién nacidos con menos de 32 semanas de gestación o un peso inferior a 1.500 gramos, así como a otros bebés que, por diferentes circunstancias clínicas, no puedan recibir alimentación oral inmediata. Para ello, establece una actuación coordinada entre las áreas de Paritorio, Obstetricia, Hospitalización y la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN), de manera que las madres reciban información, apoyo y asesoramiento desde las primeras horas tras el parto para iniciar cuanto antes la extracción del calostro.