El Aula Juan de Mairena 2026 se celebró en la localidad francesa de Collioure, lugar de memoria imprescindible para la figura de Antonio Machado, con la participación de representantes de la Red de Ciudades Machadianas, procedentes de Madrid, Segovia, Soria, Baeza y Barcelona.
En el caso de la delegación baezana, la misma estuvo conformada por Ignacio Montoro Ferández, concejal de Cultura y Patrimonio, quien estuvo acompañado por Filomena Garrido Curiel, coordinadora de cultura del consistorio baezano.
La jornada reunió a expertos, representantes institucionales y entidades culturales en torno a la vida, la obra y el legado del poeta, en un enclave cargado de simbolismo. Entre las ponencias más destacadas se encontró la del escritor y periodista Carlos Aganzo, quien ofreció una sugerente reflexión sobre la relación de Machado con Francia y el significado del exilio en su trayectoria vital y literaria.
Asimismo, los asistentes pudieron conocer de primera mano la importante labor que desarrolla la Fundación Antonio Machado de Collioure en la recuperación, conservación y difusión de la memoria del que es considerado uno de los poetas españoles más universales. En este contexto, Monique Alonso, una de las fundadoras de la entidad, explicó con gran sensibilidad la estancia de Antonio Machado y su familia en Collioure, desde su llegada a finales de enero de 1939 hasta su fallecimiento el 22 de febrero de ese mismo año.
El momento más emotivo de la jornada tuvo lugar con la entrega del Premio Juan de Mairena a Monique Alonso, en reconocimiento a su compromiso personal y constante con la preservación de la memoria machadiana. Visiblemente emocionada, Alonso agradeció el galardón de todo corazón. Como broche final a la sesión de la mañana, el alcalde de Collioure le hizo entrega de la Medalla de Oro de la ciudad, en un acto cargado de simbolismo y reconocimiento institucional.
Por la tarde, los participantes tuvieron la oportunidad de realizar una visita cultural al Castillo Real de Collioure y al Espacio Machado, ubicado en la antigua pensión Bougnol-Quintana, último refugio del poeta, completando así una jornada marcada por la memoria, la cultura y la emoción compartida.