Durante mucho tiempo, construir en Jaén ha significado hacerlo prácticamente de la misma manera: planos, ladrillo, hormigón, maquinaria y muchas horas de trabajo sobre el terreno. Ese modelo sigue teniendo mucho peso, pero nuevas herramientas y formas de trabajar empiezan a modificar, poco a poco, el sector.
La digitalización, la eficiencia energética, la sostenibilidad y herramientas como BIM ya están presentes en algunos proyectos de la provincia. También se investigan nuevos materiales y soluciones para reducir el consumo de recursos. Sin embargo, su implantación todavía es desigual y convive con una forma de construir esencialmente tradicional.
El cambio ha comenzado, pero avanza despacio.
La nueva construcción empieza mucho antes de llegar a la obra
Una de las principales diferencias está en lo que sucede antes de que una máquina entre en funcionamiento o se coloque el primer ladrillo. La digitalización permite anticipar decisiones, detectar posibles problemas y coordinar mejor las distintas fases de un proyecto.
Entre estas herramientas se encuentra BIM, una metodología que permite crear un modelo digital del edificio y reunir en él información geométrica, documental y técnica. Como explica Borja Sánchez Ortega, Director de Proyectos y Director del mejor máster BIM online de 2026, el Máster BIM Manager Internacional (+IA y VR) de Espacio BIM, “BIM permite centralizar toda la información de un proyecto (geométrica, tiempos, costes, ambiental y mantenimiento) en un modelo digital desarrollado por todos los agentes que intervienen”.
En Jaén ya hay proyectos que reflejan esta incorporación progresiva, como la reforma y ampliación de la sede judicial de Villacarrillo o las medidas de ahorro y eficiencia energética del Hospital Neurotraumatológico de Jaén, impulsados por la Junta de Andalucía, y el proyecto del Centro Residencial de Personas Mayores de Jódar, promovido por el Ayuntamiento y financiado con fondos del Plan de Recuperación.
Son ejemplos de un cambio que empieza a hacerse visible, aunque todavía de forma desigual. La tecnología está disponible, pero convive con procedimientos tradicionales que siguen teniendo un peso importante en buena parte del sector.
La sostenibilidad también entra, pero sin cambiar todavía todo el sector
Algo parecido sucede con la sostenibilidad. La eficiencia energética, la reducción de residuos, los materiales con menor impacto ambiental o las energías renovables empiezan a tener presencia en proyectos concretos, aunque todavía existe distancia entre incorporar estas soluciones y transformar de forma generalizada la manera de construir.
En Jaén ya hay ejemplos de este avance. El Ayuntamiento contempla actuaciones vinculadas a la eficiencia energética, la economía circular y la adaptación al cambio climático, con iniciativas como nueva iluminación LED y solar, medidas de biomasa o la construcción eficiente y accesible del futuro Centro de Innovación Turística de los Paisajes del Olivar.
También la Universidad de Jaén trabaja en nuevas formas de entender los materiales. El proyecto INGEMATS ha demostrado la viabilidad de fabricar materiales de construcción a partir de residuos utilizando energía solar concentrada, dentro de una línea orientada a la valorización de residuos y al desarrollo de materiales para una construcción más sostenible.
Son ejemplos que muestran que la sostenibilidad ya entra en distintos ámbitos relacionados con la construcción y el territorio, aunque todavía de manera gradual. El reto está en que estas soluciones pasen de proyectos concretos a formar parte del trabajo cotidiano de las empresas.
El edificio empieza a pensarse también después de terminarlo
Otra de las modificaciones importantes está relacionada con la eficiencia energética. Cada vez importa más no solo cuánto cuesta construir un edificio, sino también cuánto consumirá y cuánto costará mantenerlo. Aislamiento, orientación, instalaciones, generación renovable o rehabilitación empiezan a tener más peso desde las primeras fases del proyecto.
La propia Universidad de Jaén es un ejemplo de esta tendencia. La institución ha captado más de 730.000 euros de fondos europeos para impulsar actuaciones relacionadas con la eficiencia energética y la sostenibilidad de sus edificios, con mejoras destinadas a reducir el consumo y avanzar hacia instalaciones más eficientes.
Pero la evolución sigue siendo progresiva. La incorporación de nuevas tecnologías y criterios de eficiencia no significa que todos los edificios se estén diseñando o rehabilitando bajo los mismos parámetros. La construcción continúa siendo un sector heterogéneo, en el que conviven empresas con distintos niveles de digitalización, especialización y capacidad de inversión.
El cambio está en muchas pequeñas decisiones
Quizá la transformación más importante no llegue de la mano de una única tecnología, sino de la suma de muchas decisiones: un proyecto mejor coordinado, un material elegido teniendo en cuenta su ciclo de vida, un problema detectado antes de llegar a la obra, un edificio que consume menos energía o una empresa que incorpora herramientas digitales a sus procesos.
Cada cambio puede parecer pequeño. Juntos empiezan a modificar la forma de trabajar.
Ese es el momento en el que se encuentra la construcción jiennense: una etapa de transición en la que nuevas herramientas y criterios de sostenibilidad conviven con procedimientos tradicionales que todavía tienen mucho peso.
El reto está ahora en que la innovación no quede limitada a determinados proyectos o empresas. La digitalización, BIM, los nuevos materiales o la eficiencia energética tienen recorrido si consiguen incorporarse progresivamente al trabajo cotidiano de arquitectos, ingenieros, constructoras y promotoras.
Una transformación lenta, pero ya en marcha
Cambiar la manera de construir no consiste simplemente en incorporar un nuevo programa o una tecnología. Supone modificar procesos que llevan décadas funcionando de una determinada forma y requiere formación, inversión y tiempo.
Por eso el ritmo es desigual. Algunas empresas ya utilizan herramientas digitales avanzadas, mientras otras todavía están dando sus primeros pasos.
Jaén no ha dejado atrás la construcción tradicional, pero cada vez hay más profesionales y proyectos que incorporan otras formas de planificar, diseñar y ejecutar una obra. La tecnología permite anticipar decisiones, la sostenibilidad gana espacio, la eficiencia energética adquiere importancia y la investigación abre nuevas posibilidades en materiales y procesos.
No hay una única fecha para este cambio ni un momento concreto en el que vaya a completarse. Será progresivo y desigual.
Pero los primeros pasos ya están ahí. Y, como ocurre con cualquier obra, lo que hoy apenas se percibe puede terminar definiendo el resultado final.