Cáritas Diocesana de Jaén destinará a las víctimas de la trata y explotación sexual acompañadas en su Programa de Mujer los donativos recibidos con motivo de las celebraciones del Jubileo de la Esperanza. En concreto, la cantidad recaudada ha ascendido a 24.049,54€, procedentes de las colectas de las celebraciones jubilares y de la venta de recuerdos realizados por el Taller de Alfarería Alverna, del Programa de Personas sin Hogar de Cáritas.
Proyecto Candela, del Programa de Mujer de Cáritas, atiende de manera especial a las víctimas de trata y explotación sexual. Inició su andadura en el año 2016. Desde este proyecto se acompaña a mujeres que se encuentran en contextos de prostitución y posibles víctimas de trata de seres humanos con fines de explotación sexual. Durante el pasado año, se atendió a 195 mujeres en situación de vulnerabilidad extrema, facilitándoles el contacto del proyecto y acompañándolas siempre que así lo solicitaron. De ellas, 5 eran víctimas de trata de seres humanos y todas ellas víctimas de explotación sexual.
La vivencia personal y comunitaria del Jubileo llevaba aparejado el compromiso social. Un compromiso que el secretariado para el Jubileo de la Conferencia Episcopal Española quiso concretar en un proyecto social, que fue encargado a la Comisión para la Pastoral Social y Promoción humana y que se centró en la realidad de la trata de personas, la explotación sexual y laboral. Por ello, se marcó como objetivo visibilizar y dar a conocer la labor y respuesta de la Iglesia ante esta situación.
En el caso de la diócesis jiennense, el Obispo de Jaén, Don Sebastián Chico, abordó la realidad de la trata en una Carta Pastoral. En ella concretó la suma de la Iglesia de Jaén al proyecto social del Jubileo. “Queremos alzar la voz contra una de las formas más crueles de esclavitud moderna: la trata de personas”, afirmó. “Esta realidad no es lejana ni invisible. Está aquí, entre nosotros. Mujeres, niños, migrantes y personas vulnerables son víctimas de explotación, abuso y engaño. Cada vida herida por esta lacra clama al cielo, y también a nuestra conciencia cristiana”, añadió Moseñor Chico.